- Disculpe, William?
-Si, y usted debe ser Anne.
-Así es, la misma impuntual de siempre, sepa usted disculparme.
-Oh, no debe preocuparse por eso, acabo de llegar.
-Por fin tengo el gusto de conocerlo.
-Si, lo mismo digo. Usted es tal cual la imaginaba, las mismas manos artistas de esos renglones tan maravillosos.
-Muchas gracias. Usted ha sido mi compañia en las largas noches de insomnio, conservo cada una de sus cartas en el cajón de mi mesa de luz.
-Oh es un placer velar sus noches, madame.
Sonrío. -Le molesta si fumo?
- No, para nada. Es más me gustaría que me convide con uno, es una ocasión muy particular y sería un placer compartir un cigarrillo junto a usted.
- Sirvase. (mientras lo toma observo sus manos blancas, sus dedos perfectamente soñados, hasta deseé que alcanzen a rozarme)
-Me temo que tampoco tengo encendedor.
-Por supuesto.( la llama iluminó su rostro, pestañeaba lentamente como si los párpados le pesaran demasiado)
- Ahora cuenteme de sus días, leyó el libro que le recomendé?
- Claro. Me agradó muchisimo sobre todo el segundo capítulo.
-Ah si, es uno de mis preferidos.
-Y usted, sigue trabajando demasiadas horas puedo notarlo por sus ojeras.
-Si, pero usted bien sabe que esta temporada es la que más me mantiene ocupado en el año.
-Lo sé, pero debería dormir bien por la noche y trabajar más durante el día.
-Querida Anne, las noches son mi musa, usted sabe que las palabras surgen mágicamente cuando no hay mucha luz y ruido. Dígame, qué escritor duerme toda la noche?
- Tiene razón, suele pasarme lo mismo.
- Son circunstancias que no pueden ser ignoradas simplemente, mi mente es conversadora y no le importa si mis ojos están cerrados o abiertos.
-Entiendo.
- Le agrada el lugar que elegí?
-Si, es perfecto. Hasta suena buena música.
-Si, suelo venir a tomar café las tardes lluviosas y mirar por la ventana que está a su lado las gotas caer, las parejas corriendo y las madres preocupadas. Las mejores cosas que escribo nacen de esas tardes.
-A mi me gusta sentarme junto a la ventana y oler cuando la tierra comienza a mojarse y desde ahí levitar. Es lindo, muy lindo.
-A mi me pasa parecido. Es un olor muy particular.
- Qué me diría si lo invito a que me lleve a dar un paseo?
-Le diría que lo pensé y no me atreví.
-Ok. Vamos?
- Si, permitame dejar una propina. Ya sé por donde llevarla.
Caminamos por largo rato por calles empinadas con la luna curiosa que nos observaba minuciosamente. Hablamos de los detalles de nuestras almas viajeras, de cosas tan nuestras.
-He soñado varias veces con esto y la mayoría han sido despierto y debo decirle que ninguna de mis versiones se compara con esta, ni exageradamente.
- Eso es bueno, cierto?
-Claro.
Luego solo un intervalo de silencio. Llegamos a una esquina y nos detuvimos.
-Debo irme, usted ha sido una gran compañía en esta noche, espero seguir recibiendo sus preciadas cartas y volver a encontrarla por el mismo barrio.
-Seguramente William.
Me abrazó y nos dimos una última mirada, luego se alejó lentamente por una calle oscura.
Supuse que se fué antes de que la charla se volviera monótona y se pierda toda la perfección del momento.
La próxima carta que recibí decía:
Querida Anne: me fuí antes de que me vencieran los impulsos hacia sus labios. Espero no lo haya notado.
A lo que respondí:
-Lamentablemente no lo noté.
viernes, septiembre 30, 2005
martes, septiembre 27, 2005
Esencia de luz...
Rasguños gritando en la fría lluvia...
Voces que se consumen en el viento desesperado, la furia destruyendo los objetos que ahora se han vuelto inanimados con el recuerdo doliente de su creador.
Lágrimas insuficientes que caen al suelo sin ser notadas.
Sangre brotando de las heridas, escurriéndose rápidamente con el golpeteo constante de las gotas, sangre que se derrama libremente, ignorada por el sufrimiento esencial.
Tanta magia convertida en veneno, quema mis venas.
Reproches que se atascan en mi garganta y gritos sin voz.
Mi pecho se ahoga y las convulsiones me arrojan al suelo, percibo a mi lado ninfas y mariposas taciturnas que solo ven mis últimos instantes, se sonrojan y miran fijo mis pupilas, la expresión de sus rostros demuestra la gravedad de mis heridas, lentamente se alejan de mi rostro y comienzan a recoger los pedazos de alas que el viento separó de mi cuerpo... tratan de enmendarlas, yo suspiro y las miro dulcemente repitiendo un adiós en silencio, cierro mis ojos y siento caer sus frágiles cuerpos desesperanzados a mi alrededor.
"...Comprendí que las criaturas de luz no viven del recuerdo..."
Voces que se consumen en el viento desesperado, la furia destruyendo los objetos que ahora se han vuelto inanimados con el recuerdo doliente de su creador.
Lágrimas insuficientes que caen al suelo sin ser notadas.
Sangre brotando de las heridas, escurriéndose rápidamente con el golpeteo constante de las gotas, sangre que se derrama libremente, ignorada por el sufrimiento esencial.
Tanta magia convertida en veneno, quema mis venas.
Reproches que se atascan en mi garganta y gritos sin voz.
Mi pecho se ahoga y las convulsiones me arrojan al suelo, percibo a mi lado ninfas y mariposas taciturnas que solo ven mis últimos instantes, se sonrojan y miran fijo mis pupilas, la expresión de sus rostros demuestra la gravedad de mis heridas, lentamente se alejan de mi rostro y comienzan a recoger los pedazos de alas que el viento separó de mi cuerpo... tratan de enmendarlas, yo suspiro y las miro dulcemente repitiendo un adiós en silencio, cierro mis ojos y siento caer sus frágiles cuerpos desesperanzados a mi alrededor.
"...Comprendí que las criaturas de luz no viven del recuerdo..."
domingo, septiembre 25, 2005
Un Te Amo eterno..
Sabrá ella que la extraño aún estando a mi lado...
Que extraño que sus sonrisas sean para mí, que sus pasos la dirijan a mi puerta, que extraño sus dedos bailando sobre el monitor describiendo algún jardín imaginado.
Que extraño sus aterciopeladas cartas sobre la mesa, su pelo despeinado acostado sobre su espalda.
Que extraño hasta la frialdad de sus miradas, sus inusuales caricias y hasta esos gestos suyos que detesto.
Sabrá ella que mi orgullo no tiene nada que ver con mi silencio, que no le pido perdón por miedo a lastimarla otra vez, que sus alas son tan frágiles que temo apretarlas demasiado fuerte y quebrarlas y no soportaría eso.
Sabrá ella que extraño su dulce magia colmando mis días...?
Que extraño que sus sonrisas sean para mí, que sus pasos la dirijan a mi puerta, que extraño sus dedos bailando sobre el monitor describiendo algún jardín imaginado.
Que extraño sus aterciopeladas cartas sobre la mesa, su pelo despeinado acostado sobre su espalda.
Que extraño hasta la frialdad de sus miradas, sus inusuales caricias y hasta esos gestos suyos que detesto.
Sabrá ella que mi orgullo no tiene nada que ver con mi silencio, que no le pido perdón por miedo a lastimarla otra vez, que sus alas son tan frágiles que temo apretarlas demasiado fuerte y quebrarlas y no soportaría eso.
Sabrá ella que extraño su dulce magia colmando mis días...?
martes, septiembre 20, 2005
Noches como éstas..

Noches como éstas me recuerdan tantas cosas.
Me recuerdan que puedo dejar mi alma al desnudo, dejando que la soledad penetre cada hebra, volviéndome su esclava.
Que duele que esta noche para dos sea solo para mí.
Que mi oídos se consuelen con canciones de amor.
Que el perfume que huelo sea de mujer, que mi pelo sea un desastre y mi ropa de cama.
Que las manos solo busquen un lugar calentito en los bolsillos.
Que mi pies estén guardados y no descalzos.
Que las probabilidades son muchas y las convicciones pocas.
Que no se puede vivir sin sueños.
Que me equivoco más veces de las que reconozco y que mi orgullo es detestable.
Que te extraño y no me animo a decirlo en voz alta.
Noches como éstas me recuerdan que no puedo ni quiero dejar de besar tu recuerdo...
lunes, septiembre 19, 2005
Desde la veranda..
Desde la veranda pude verla. Hipnotizada caminé a su encuentro.
La busqué entre pajonales, con el peso de mis dedos embarrados.
Escuché los ecos de sus pasos.
Una laguna me detuvo, frente a mí el espejo del cielo, miles de estelas regalaban retazos de estrellas, juncos que bailaban a compás del viento y luciérnagas que irradiaban luz junto a la luna, todo perfectamente imitado, hasta mi reflejo se dibujaba en la orilla, junto a mi otro yo veo su silueta blanca que, arrodillada sobre el agua juega con luciérnagas. Me ignora, maravillada con esas cosas luminosas como ella, yo solo la observo minuciosamente.
Mi cualidad de humana estanca mi cuerpo a la orilla, mientras ella camina libre de penas, con sonrisas eternas y manos frágiles, el agua como piso suaviza sus pies mientras mariposas nocturnas escoltan sus pasos..
viernes, septiembre 16, 2005
Gift..
Este es un regalo que me dio Guille(un angelito extra vestido de amigo), lo posteo porque es hermoso y porque a él le gustaría que lo haga(siempre me recuerda que debería escribir sobre mí en tercera persona). Gracias W! sos mi luz! :-)
Hace unos años atrás, un día, de un mes que no me acuerdo, conocí una de esas personas que son especiales desde la primera palabra, "ese hola quién sos?" fue mágico, como si los planetas se alinearon para ponerme en mi vida a ese alguien, cada segundo que paso desde ese momento fue especial.
Es que mi Luchita, aunque suene egoísta, mi Luchita es la luz de mis ojos, es la guía cuando estoy perdido, es la que me hace mejor persona cuando pierdo el rumbo. Quizá ella no cae en lo especial que es por que esta acostumbrada a ser ella, pero la verdad es que es la persona mas impresionante del universo. Tiene el balance perfecto entre hermosura física e interior, todo en su cara es perfecto, sus ojos de ángel y demonio, pueden despertar la más profunda ternura con solo una mirada, pero también puede derretirte con el calor que emanan sus mas íntimas fantasías, su boca podría amanzar hasta la fiera mas peligrosa con solo una sonrisa y con un beso hechizar hasta el mas negro de los corazones.
Luchita además posee una personalidad guerrera y pacífica, que simplemente puede bajarme de mi nube y hacerme caminar por donde ella quiera. La verdad es que estuve buscando en el diccionario una palabra que la describa, pero no existe así que en la primera página escribí:
Luchita: Simplemente lo mas lindo e importante que tengo a pesar de que nos separen unos kilómetros.
TE KIERO nena.
Hace unos años atrás, un día, de un mes que no me acuerdo, conocí una de esas personas que son especiales desde la primera palabra, "ese hola quién sos?" fue mágico, como si los planetas se alinearon para ponerme en mi vida a ese alguien, cada segundo que paso desde ese momento fue especial.
Es que mi Luchita, aunque suene egoísta, mi Luchita es la luz de mis ojos, es la guía cuando estoy perdido, es la que me hace mejor persona cuando pierdo el rumbo. Quizá ella no cae en lo especial que es por que esta acostumbrada a ser ella, pero la verdad es que es la persona mas impresionante del universo. Tiene el balance perfecto entre hermosura física e interior, todo en su cara es perfecto, sus ojos de ángel y demonio, pueden despertar la más profunda ternura con solo una mirada, pero también puede derretirte con el calor que emanan sus mas íntimas fantasías, su boca podría amanzar hasta la fiera mas peligrosa con solo una sonrisa y con un beso hechizar hasta el mas negro de los corazones.
Luchita además posee una personalidad guerrera y pacífica, que simplemente puede bajarme de mi nube y hacerme caminar por donde ella quiera. La verdad es que estuve buscando en el diccionario una palabra que la describa, pero no existe así que en la primera página escribí:
Luchita: Simplemente lo mas lindo e importante que tengo a pesar de que nos separen unos kilómetros.
TE KIERO nena.
martes, septiembre 13, 2005
Visión...
Una visión reiterativa, yo cayendo por un pozo. Esta oscuro, el frío maltrata mis dedos.
Mientras caigo miro para arriba y veo rostros conocidos, ángeles que solo me observan caer.
Yo pregunto que sera de mí, descubriré lo que me espera al final de la caída o mis angeles me rescatarán antes de eso.
Tengo miedo de suponer que, quizá, ellos solo vienen a buscar mi alma, cuando mi cuerpo permanezca muerto en el fondo.
Mientras caigo miro para arriba y veo rostros conocidos, ángeles que solo me observan caer.
Yo pregunto que sera de mí, descubriré lo que me espera al final de la caída o mis angeles me rescatarán antes de eso.
Tengo miedo de suponer que, quizá, ellos solo vienen a buscar mi alma, cuando mi cuerpo permanezca muerto en el fondo.
lunes, septiembre 12, 2005
Retrato...
viernes, septiembre 09, 2005
Utopias..
Recuerdas esas tardes en las que el sol no permitía que nos quedaramos en casa.
Sentados sobre el cesped de una plaza, mientras que Valentino descubría esas cosas coloridas que posaban sobre las flores, y aunque se esforzaba por atraparlas se le escapaban entre los dedos, recuerdo su carita de frustración, el solo quería tocarlas aunque eso costara algunas alas. Nosotros lo observabamos como nuestro más preciado tesoro, la cosa más pura que hemos creado decías.
Al mirarte a los ojos veo a ese hippie adolescente que soñaba despierto, ese que se colgaba y me dejaba hablando sola y aún al verte recuerdo la primera vez que nos besamos o que hicimos el amor, en tu cama, ¿ te acordás?.
Todavía siento lo mismo cuando me besas, todavía sigo enamorada de tus defectos, de tus ataques de melancolía, de tus frases inconclusas y de tus silencios.
Hoy no estás a mi lado y yo a decir verdad trato de acostumbrarme a dormir por toda la cama y no solo del lado derecho. Se que esto es pasajero porque no podemos estar mucho tiempo separados, sabes que nuestras almas ya perdieron demasiado tiempo en vidas pasadas y que esta nos ha beneficiado, así que volvé que las sábanas te extrañan y yo no se como atrapar las mariposas.
Sentados sobre el cesped de una plaza, mientras que Valentino descubría esas cosas coloridas que posaban sobre las flores, y aunque se esforzaba por atraparlas se le escapaban entre los dedos, recuerdo su carita de frustración, el solo quería tocarlas aunque eso costara algunas alas. Nosotros lo observabamos como nuestro más preciado tesoro, la cosa más pura que hemos creado decías.
Al mirarte a los ojos veo a ese hippie adolescente que soñaba despierto, ese que se colgaba y me dejaba hablando sola y aún al verte recuerdo la primera vez que nos besamos o que hicimos el amor, en tu cama, ¿ te acordás?.
Todavía siento lo mismo cuando me besas, todavía sigo enamorada de tus defectos, de tus ataques de melancolía, de tus frases inconclusas y de tus silencios.
Hoy no estás a mi lado y yo a decir verdad trato de acostumbrarme a dormir por toda la cama y no solo del lado derecho. Se que esto es pasajero porque no podemos estar mucho tiempo separados, sabes que nuestras almas ya perdieron demasiado tiempo en vidas pasadas y que esta nos ha beneficiado, así que volvé que las sábanas te extrañan y yo no se como atrapar las mariposas.
lunes, septiembre 05, 2005
Mi jazmín...

Mi patio, fuente de belleza tantas veces ignorada.
Hoy el sol me invitó a salir, y me encontró deshaciendo hojas secas, llorando la vida que alguna vez existió en los pedazos cadavéricos que se escapaban entre los dedos.
Entre tanta nostalgia hallé un jazmín a mi lado y con manos esperanzadas lo rozé. Prometí cuidarlo, pero cuando iba a regarlo descubrí que sus raíces no estaban, mi jazmín era solo una rama atrevida que cruzó el muro.
Por segunda vez me topé con cadáveres y desconcertada vagué buscando algún retoño, algo que aún permaneciera vivo.
Miré a mi costado y ahí estaba entre plantas enfermas de invierno, ahí estaba, radiante, dotado de flores blanquecinas, lo examiné hasta llegar a sus pies, si estaban, el era mío.
Acaricié su esencia, sus flores y sentí una irrefutable ganas de absorber su sangre, es decir su perfume, mientras me contenía una flor se dejó caer en la palma de mi mano como voluntaria a mi deseo. Ella se desangró en mis labios, sangre dulce derramándose por mi garganta.
A modo de agradecimiento por tan dulce elixir veneraré a su progenitora, siendo así la ninfa de mi jazmín.
domingo, septiembre 04, 2005
Deseando...
Deseando imposibles científicos.
Deseando prohibidos.
Deseando no desear lo indebido, cansada de pagar las multas del deber mental.
Deseando desear lo palpable y no tanto lo volátil.
Deseando libertad moral.
Deseando algún amor real.
Deseando.
Vehemente.
Deseando prohibidos.
Deseando no desear lo indebido, cansada de pagar las multas del deber mental.
Deseando desear lo palpable y no tanto lo volátil.
Deseando libertad moral.
Deseando algún amor real.
Deseando.
Vehemente.
viernes, septiembre 02, 2005
Un atardecer en el hotel Paradise..
Salón reformado que aún conservaba detalles de su época, cortinas blancas, techo de madera y ventanales a los cuales la vista les pintaba los vidrios azules y amarillos, casi naranjas.
Desconocidos que a pesar de los números se hacían multitud para mi cualidad de extraña. Candelas que permanecían apagadas, el ambiente solo contaba con los rayos lumínicos que se filtraban por las ventanas, la luz tenue le daba un estilo agradable al lugar.
Le eché una mirada, detallista por cierto, a mi entorno y ví un extraño no tan extraño, el notó que lo observaba con detenimiento y con amabilidad me regalo una mirada de un hola, tal vez, yo pensé que al seguir mirándolo causaría su incomodidad así que esquivé por unos instantes su rostro. Pero algo me atraía a él, como si tuviera un imán para mis ojos, mi mente creaba situaciones, imaginaba su intimidad, su nombre, el olor de su piel.
Indudablemente volví a mirarlo, ya no escuchaba más las voces ajenas, ni los susurros del mar traspasando las paredes, solo él ocupando mi todo. A la segunda mirada percibí el color de sus ojos, marrones claros, su tez blanca, su pelo castaño, sus manos jugando entre sí y la expresión de sus ojos, como perdidos.
Se mantenía parado escuchando una conversación poco interesante por lo visto, mientras yo me mantenía a un costado de la habitación, observando cada gesto de su cuerpo, emanaba pureza y complejidad.
Luego de un rato me fuí a una ventana a ver el atardecer de ese día de septiembre, lo recuerdo muy bien. Un reflejo me dibujó una silueta acercándose, y con nervios supuse que era él, se paró a mi lado y trás varios segundos de mirar el paisaje comento acerca de lo agradable que es alejarse de las personas y sus palabras. Se presentó y me invito a caminar por la playa, el era lo que yo imaginé instantes atrás, disfrutaba la lectura y amaba las tormentas, como yo.
No podía dejar de desear sus labios, ni de mirarlo. Por un atardecer ese vacío constante se esfumó... después de tres horas, aproximadamente, nos dirigimos a mi departamento, al llegar a la puerta, nos besamos tan dulcemente y lo invité a pasar a tomar un café o un té, después de una charla intensa en el living, pasamos a mi cuarto.
La forma en la que su boca encajaba con la mía y ante cada gesto de mi rostro el me regalaba una sonrisa, me estremecía de tal manera que todavía hay vestigios de el en mis manos. Al amanecer, completamente exhausta, cerré mis ojos, con su cuerpo a mi lado, al abrirlos el mismo vacío en mi cama, enredada entre las sábanas con mi piyama blanco y en la mesita de luz un papel. Nuestro encuentro terminado en la puerta con un beso y el intercambio de teléfonos.
Desconocidos que a pesar de los números se hacían multitud para mi cualidad de extraña. Candelas que permanecían apagadas, el ambiente solo contaba con los rayos lumínicos que se filtraban por las ventanas, la luz tenue le daba un estilo agradable al lugar.
Le eché una mirada, detallista por cierto, a mi entorno y ví un extraño no tan extraño, el notó que lo observaba con detenimiento y con amabilidad me regalo una mirada de un hola, tal vez, yo pensé que al seguir mirándolo causaría su incomodidad así que esquivé por unos instantes su rostro. Pero algo me atraía a él, como si tuviera un imán para mis ojos, mi mente creaba situaciones, imaginaba su intimidad, su nombre, el olor de su piel.
Indudablemente volví a mirarlo, ya no escuchaba más las voces ajenas, ni los susurros del mar traspasando las paredes, solo él ocupando mi todo. A la segunda mirada percibí el color de sus ojos, marrones claros, su tez blanca, su pelo castaño, sus manos jugando entre sí y la expresión de sus ojos, como perdidos.
Se mantenía parado escuchando una conversación poco interesante por lo visto, mientras yo me mantenía a un costado de la habitación, observando cada gesto de su cuerpo, emanaba pureza y complejidad.
Luego de un rato me fuí a una ventana a ver el atardecer de ese día de septiembre, lo recuerdo muy bien. Un reflejo me dibujó una silueta acercándose, y con nervios supuse que era él, se paró a mi lado y trás varios segundos de mirar el paisaje comento acerca de lo agradable que es alejarse de las personas y sus palabras. Se presentó y me invito a caminar por la playa, el era lo que yo imaginé instantes atrás, disfrutaba la lectura y amaba las tormentas, como yo.
No podía dejar de desear sus labios, ni de mirarlo. Por un atardecer ese vacío constante se esfumó... después de tres horas, aproximadamente, nos dirigimos a mi departamento, al llegar a la puerta, nos besamos tan dulcemente y lo invité a pasar a tomar un café o un té, después de una charla intensa en el living, pasamos a mi cuarto.
La forma en la que su boca encajaba con la mía y ante cada gesto de mi rostro el me regalaba una sonrisa, me estremecía de tal manera que todavía hay vestigios de el en mis manos. Al amanecer, completamente exhausta, cerré mis ojos, con su cuerpo a mi lado, al abrirlos el mismo vacío en mi cama, enredada entre las sábanas con mi piyama blanco y en la mesita de luz un papel. Nuestro encuentro terminado en la puerta con un beso y el intercambio de teléfonos.
jueves, septiembre 01, 2005
Sentada sobre una banca observo el reloj, más bien la pequeña aguja movediza. El jugaba con el celular, mientras la vista se me nublaba y solo era capaz de ver al chico de ojos castaños, el personaje de algo que escribí ayer y todavía no me he animado a postear. Solo sonreí y me sentí contenta de haberlo visto otra vez.
martes, agosto 30, 2005
Libidos...

Tus botones violentamente arrancados desparramados por la habitación, tu camisa a un costado de la cama, mis dedos entre tu pelo y el fuego encendido por doquier.
Abruptos movimientos esparciendo las ondas de tu perfume, si aún recuerdo tus labios recorriendo mi cintura, tus manos llegando lejos, muy lejos.
Las sábanas entrometidas cayendo al suelo, la respiración agitada, dejando intervalos de suspiros.
No son solo cuerpos atrapados en un ataque pasional, sino más bien dos almas uniéndose por un rato, es difícil decir que la piel se vuelve innecesaria en casos como este.
Luego todo se funde en calma, tendidos de espaldas sobre el colchón, acaricio tus manos y te sumerjo conmigo en éxtasis.
sábado, agosto 27, 2005
Tus alas..
John siempre fué un alma libre.
Cuando quebró sus alas idealizadas, estas se volvieron de carne, se corporizaron. El no lloró, solo se quedó mirando el infinito.
Una hora después golpeó tres veces su cabeza contra la pared, me clavó su mirada psicótica y me gritó que la vida es una mierda. Traté de consolarlo, lo acaricié mientras su cara se deformaba ante tantos pensamientos agobiantes. Luego se tiró al piso y me estrecho la mano, arrastrándome junto a él, apoyo su cabeza sobre mi hombro y mientras olía mi cuello me explico que hay noches como estas en las que debería dejarlo solo, que el insomnio le sirve para recapacitar lo que no debe olvidar. Lo mire dulcemente y lo besé, el sonrío y me dijo que no tenía que malacostumbrarlo a que en cada crisis estaría yo.
El pretendía no necesitarme, solo se notaba que me extrañaba.
Nos acostamos en su cama y en silencio mientras le acariciaba la mano se quedo dormido, pacíficamente dormido.
Cuando quebró sus alas idealizadas, estas se volvieron de carne, se corporizaron. El no lloró, solo se quedó mirando el infinito.
Una hora después golpeó tres veces su cabeza contra la pared, me clavó su mirada psicótica y me gritó que la vida es una mierda. Traté de consolarlo, lo acaricié mientras su cara se deformaba ante tantos pensamientos agobiantes. Luego se tiró al piso y me estrecho la mano, arrastrándome junto a él, apoyo su cabeza sobre mi hombro y mientras olía mi cuello me explico que hay noches como estas en las que debería dejarlo solo, que el insomnio le sirve para recapacitar lo que no debe olvidar. Lo mire dulcemente y lo besé, el sonrío y me dijo que no tenía que malacostumbrarlo a que en cada crisis estaría yo.
El pretendía no necesitarme, solo se notaba que me extrañaba.
Nos acostamos en su cama y en silencio mientras le acariciaba la mano se quedo dormido, pacíficamente dormido.
miércoles, agosto 24, 2005
Perdón...
Empezaré pidiéndole perdón a mi cabeza, mi alma se siente culpable por sentirte de esta manera.
Dueles hasta convertirte en el temblor de mis dedos, en la expresión de mi rostro cuando me encuentro bajo luces parpadeantes que me invitan a soñar y a pensarte. Ay, deseo ser tan solo uno de tus pensamientos, sé que alguna vez lo soy, pero no de la forma que anhelo.
Quisiera poder olvidarte después de tantos meses, pero sigues siendo el cuerpo, la esencia de cada uno de mis renglones. Lamento tener que llenar el hueco de mi pecho con fantasías, con vanas esperanzas y con palabras que nunca dijiste. Intentaré mil noches más hasta sosegar todo esto, te doy mi palabra. Y para terminar intentaré complacerte diciendo que eres solo un capricho, que tienes razón, que soy solo una niña aspirando a más. Pero, ¿cómo darle razón a mi alma si para eso está mi cabeza?
Dueles hasta convertirte en el temblor de mis dedos, en la expresión de mi rostro cuando me encuentro bajo luces parpadeantes que me invitan a soñar y a pensarte. Ay, deseo ser tan solo uno de tus pensamientos, sé que alguna vez lo soy, pero no de la forma que anhelo.
Quisiera poder olvidarte después de tantos meses, pero sigues siendo el cuerpo, la esencia de cada uno de mis renglones. Lamento tener que llenar el hueco de mi pecho con fantasías, con vanas esperanzas y con palabras que nunca dijiste. Intentaré mil noches más hasta sosegar todo esto, te doy mi palabra. Y para terminar intentaré complacerte diciendo que eres solo un capricho, que tienes razón, que soy solo una niña aspirando a más. Pero, ¿cómo darle razón a mi alma si para eso está mi cabeza?
martes, agosto 23, 2005
Ahí...
Cuando el crepúsculo llegue, te esperaré esperanzada, en silencio, en calma.Rezaré porque esta vez llegues a tiempo, así no te pierdes de los tonos que nos regala el cielo.
Mientras el sol se pierde, buscaré tus verdades arcanas, esas que están trás tus miradas.
Me darás los detalles de tu día, mientras acaricias mis manos y me quitas tu beso.
Sabes que te espero, ahí, en nuestro banco al sol.
sábado, agosto 20, 2005
Recobrando..
No te atrevas a pasar por esa puerta.
Intento recobrar el silencio que me arrebataste a gritos. Intento caminar por el pasillo sin escuchar los ecos del ayer.
Tu cerraste las ventanas, mis paredes están tan húmedas, mis jardínes tan descoloridos, hasta mataste las larvas que cosechaba. Quiero mariposas.
Me cansé de sostenerte, de soportar tu estados psicodelicos, aunque amé algunos, al fin de cuentas no quiero más muertes.
Lo que te digo es que mientras golpeas la puerta, yo atrapo las esquirlas de paz que conservó mi armario.
Intento recobrar el silencio que me arrebataste a gritos. Intento caminar por el pasillo sin escuchar los ecos del ayer.
Tu cerraste las ventanas, mis paredes están tan húmedas, mis jardínes tan descoloridos, hasta mataste las larvas que cosechaba. Quiero mariposas.
Me cansé de sostenerte, de soportar tu estados psicodelicos, aunque amé algunos, al fin de cuentas no quiero más muertes.
Lo que te digo es que mientras golpeas la puerta, yo atrapo las esquirlas de paz que conservó mi armario.
jueves, agosto 18, 2005
*
sábado, agosto 13, 2005
Psicosis y cigarrillos..
Ella descansaba en la cama, mientras el cigarrillo se consumía en el cenicero.
Su brazo izquierdo colgaba mientras dibujaba garabatos sobre la alfombra roja.
Ni siquiera notó mi presencia, solo divagaba sobre las estrellas que no querían sonreirle, hay veces que no salen porque no quieren verme decía.
Sentada en el piso, tomé el cigarrillo, le dí una seca y lo apagué. Ella siguió hablando. Anoche como todos los martes la esperé en el balcón, pero ella no apareció,me dejó, me dejó, repetía mientras sus ojos se inundaban. Y entre sollozos agregó, ella sabe cuanto la necesito, ella sabe.
La mire fríamente y ella ignoró que cada palabra me desgarraba.
Suspiró y se sentó, estiró el brazo y tomó la caja de puchos que estaba sobre la mesa de luz, también el encendedor. Saco un lucky y me pasó la caja, convidándome, quedaban cinco, dos Lucky, un phillips, un Marlboro y un mentolado, tomé el mentolado. Recuerdo que ella compraba siempre diferentes para no acostumbrarse a un solo sabor, no le gustaba la monotonía.
Ella fumaba lentamente, dando bocanadas ahogantes. Aún tenía el rostro empapado.
Ella era así, una mezcla de alegría y psicosis. Siempre pensé que era algo suicida, la forma en la que se sentaba justo en el borde del balcón o la manera en la que miraba el filo del cuchillo. Era bastante más rara de lo común.
Después de haberme ignorado por largos 45 minutos, ella dijo me siento mucho mejor, que bueno que estuvieras acá. Se levantó, caminó hacia el baño, se escucho la canilla, el agua al golpear contra la pileta,la cadena y luego los pasos al entrar de nuevo a la habitación. Se puso su vestido blanco, peinó su largo pelo castaño, se hizo una trenza, y se fué.
Yo terminé mi cigarrillo y salí del departamento.
Su brazo izquierdo colgaba mientras dibujaba garabatos sobre la alfombra roja.
Ni siquiera notó mi presencia, solo divagaba sobre las estrellas que no querían sonreirle, hay veces que no salen porque no quieren verme decía.
Sentada en el piso, tomé el cigarrillo, le dí una seca y lo apagué. Ella siguió hablando. Anoche como todos los martes la esperé en el balcón, pero ella no apareció,me dejó, me dejó, repetía mientras sus ojos se inundaban. Y entre sollozos agregó, ella sabe cuanto la necesito, ella sabe.
La mire fríamente y ella ignoró que cada palabra me desgarraba.
Suspiró y se sentó, estiró el brazo y tomó la caja de puchos que estaba sobre la mesa de luz, también el encendedor. Saco un lucky y me pasó la caja, convidándome, quedaban cinco, dos Lucky, un phillips, un Marlboro y un mentolado, tomé el mentolado. Recuerdo que ella compraba siempre diferentes para no acostumbrarse a un solo sabor, no le gustaba la monotonía.
Ella fumaba lentamente, dando bocanadas ahogantes. Aún tenía el rostro empapado.
Ella era así, una mezcla de alegría y psicosis. Siempre pensé que era algo suicida, la forma en la que se sentaba justo en el borde del balcón o la manera en la que miraba el filo del cuchillo. Era bastante más rara de lo común.
Después de haberme ignorado por largos 45 minutos, ella dijo me siento mucho mejor, que bueno que estuvieras acá. Se levantó, caminó hacia el baño, se escucho la canilla, el agua al golpear contra la pileta,la cadena y luego los pasos al entrar de nuevo a la habitación. Se puso su vestido blanco, peinó su largo pelo castaño, se hizo una trenza, y se fué.
Yo terminé mi cigarrillo y salí del departamento.
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