Debí ser hombre en otra vida.
Mis manías no pueden deberse sólo a la cultura machista.
Debí ser hombre si... un hombre apasionado por las mujeres.
Dios, las mujeres... que invento maravilloso.
Amo sus curvas, su piel, el perfume de sus cabellos.
Sus senos si... por qué serán los senos el objeto más deseado de
todos.
Si que debí ser hombre, si no puedo evitar pensar en mujeres.
Juro que no soy lesbiana, pero es que mi sexo es demasiado
sensual, demasiado atractivo como para ignorarlo.
Debí ser hombre en los 40, un músico negro de jazz. Un bohemio,
una criatura de noche.
¿De qué otra manera podría explicar mi atracción por esa música,
por Coltrane, Hodges, Miles, Ray, Parker...?
Un músico si... o un escritor tal vez.
Un fulano de la mala vida, tal vez una fulana, una groupie.
De la mala vida si, de antros y humo. Una vida de humo si...
Mala para el cuerpo, buena para las emociones.
Esto es lo que llaman una mirada melancólica del ayer, pensar que
épocas pasadas fueron mejores que la actual, pero sinceramente, eso me importa
un carajo. Disfruto el arte de hoy, mierda si existen blogs como este
www.loslunesquetedebo.blogspot.com cómo podría decir que mis tiempos no
saben de belleza.
Además, no se puede vivir de suposiciones ni fantasías (aunque
tampoco sin ellas).
Vuelvo si, debí ser hombre... porque tengo esa sensación de que
los gemidos femeninos de placer deben
ser los mejores sonidos del mundo o por aquella otra de que las piernas y los
labios de una mujer deben ser el paraíso.
Reitero, a mí si me gustan los hombres
pero las mujeres... ¡Dios, qué tienen las mujeres!
Y hay veces, como hoy, en que me gustaría ser hombre solo por
llevar a alguna a la cama.
Si fui hombre alguna vez debí ser
apasionado si, un Don Juan, ese tipo de hombre que hace que las mujeres
suspiren sin entender bien porqué. Tal vez un saxofonista. Un hombre con sex appeal, encantador,
aficionado a los moteles y a las caderas.
No necesariamente apuesto, pero si intrigante. Como un personaje
de Cortázar, o uno de esos en donde el protagonista es un músico que vive en
una dimensión aparte, un inframundo, no sé, rodeado de escenarios viejos y
callecitas de adoquines.
Vino, whisky y cigarros debieron ser mis mejores amigos. Debí tener un tocadiscos también.
Sí, definitivamente, disfrutaría ser hombre sólo para tenerme a mi, mujer.