De vuelos y caídas.

jueves, enero 26, 2012

Otra (pseudo) despedida



Casi podría jurar que te olvido,
así por meses,
hasta que tu rostro me vuelve a encontrar
y yo lo recibo con los brazos abiertos, con la puta resistencia vencida.
Debería encerrarte hasta que decidas quererme,
o hasta que no recuerde que te dejé bajo llave.
Olvidarme por siempre de tu cara y de mis ganas de romper los átomos que nos separan.
Que bronca, contener el deseo apretando la mandíbula.
El odio de sentirme así es tan grande como mis ganas de poseerte.
Harta del hartazgo de tu ignorancia, harta de jugar a la idiota.
No me queda bien arrodillarme por un poco de atención, claro que lo haría de otra manera, si fuera posible.
Con tu cuerpo podría olvidar mis manías obsesivas a los gérmenes, bacterias y enfermedades...
No podría negarme al placer de lamerte la piel... si sos tan hermoso, tan pequeño y tímido.
Es triste, mierda, que lo único que te provoque es hastío.
Es triste que, aún ignorándome, sigas movilizándome.

Te dejo a vos también, porque ni siquiera mis tristeza te corresponde...

jueves, enero 12, 2012

Del jazz y mujeres


Debí ser hombre en otra vida.
Mis manías no pueden deberse sólo a la cultura machista.
Debí ser hombre si... un hombre apasionado por las mujeres.
Dios, las mujeres... que invento maravilloso.

Amo sus curvas, su piel, el perfume de sus cabellos.
Sus senos si... por qué serán los senos el objeto más deseado de todos.
Si que debí ser hombre, si no puedo evitar pensar en mujeres.
Juro que no soy lesbiana, pero es que mi sexo es demasiado sensual, demasiado atractivo como para ignorarlo.
Debí ser hombre en los 40, un músico negro de jazz. Un bohemio, una criatura de noche.

¿De qué otra manera podría explicar mi atracción por esa música, por Coltrane, Hodges, Miles, Ray, Parker...?
Un músico si... o un escritor tal vez.
Un fulano de la mala vida, tal vez una fulana, una groupie.
De la mala vida si, de antros y humo. Una vida de humo si...
Mala para el cuerpo, buena para las emociones.

Esto es lo que llaman una mirada melancólica del ayer, pensar que épocas pasadas fueron mejores que la actual, pero sinceramente, eso me importa un carajo. Disfruto el arte de hoy, mierda si existen blogs como este www.loslunesquetedebo.blogspot.com  cómo podría decir que mis tiempos no saben de belleza.
Además, no se puede vivir de suposiciones ni fantasías (aunque tampoco sin ellas).
Vuelvo si, debí ser hombre... porque tengo esa sensación de que los gemidos  femeninos de placer deben ser los mejores sonidos del mundo o por aquella otra de que las piernas y los labios de una mujer deben ser el paraíso.
Reitero, a mí si me gustan los hombres pero las mujeres... ¡Dios, qué tienen las mujeres!
Y hay veces, como hoy, en que me gustaría ser hombre solo por llevar a alguna a la cama.
 Si fui hombre alguna vez debí ser apasionado si, un Don Juan, ese tipo de hombre que hace que las mujeres suspiren sin entender bien porqué. Tal vez un saxofonista. Un hombre con sex appeal, encantador, aficionado a los moteles y a las caderas.
No necesariamente apuesto, pero si intrigante. Como un personaje de Cortázar, o uno de esos en donde el protagonista es un músico que vive en una dimensión aparte, un inframundo, no sé, rodeado de escenarios viejos y callecitas de adoquines.  
Vino, whisky y cigarros debieron ser mis mejores amigos. Debí tener un tocadiscos también.
Sí, definitivamente, disfrutaría ser hombre sólo para tenerme a mi, mujer.




miércoles, enero 11, 2012

Puse ese cd tan gastado de Beck que me gusta tanto...
Y me acosté. Cerré los ojos, no sé porque esas canciones me recuerdan a vos.
No creo haberte dicho alguna vez que lo escuchaba y no creo haberte escuchado decir que lo conocías.
No sé porque esa voz tan terriblemente triste te trae a mi cabeza.
Te pienso, que ganas de estar acostada al lado tuyo, te juro que no es nada sexual. Simplemente quisiera escuchar el latido de tu corazón...
En ese instante raro recordé los chistes acerca de tu barba y me reí sola, en plena oscuridad.


Siempre son extrañas mis maneras de recordarte.

lunes, enero 09, 2012

Dios, extraño hablar con vos! ¿Tomamos algo D?
Sólo para conversar de nuestros días, sueños y pesadillas.
Nada de complicaciones.
Sólo vos, yo y algún buen cd.

jueves, enero 05, 2012

Mar adentro

Tirarme rendida al mar.
Hundirme y que las olas me golpeen una y otra vez, sin piedad. Que me arrastren mar adentro, que tiren de mis extremidades con la rabia más poderosa de todas.
Que la furia insolente del mar cese en mi piel, que intente con toda sus fuerzas terminar conmigo, que me arrastre a la profundidad más oscura, que la presión detenga el tiempo y mi capacidad de pensar, que sólo me quede esperar la calma.
Me entrego entera, soy su esclava.
Y si por una extraña razón sobrevivo a sus abrazos de agua, que me devuelva a la orilla donde me esperas...

lunes, octubre 10, 2011

Abrir mis ojos al mundo y descubrir el dolor, la destrucción, la miseria humana. Abrir mis ojos y ver la impotencia, la desigualdad, la injusticia.
Descubrirme despierta, conectada, despierta...
Consciente de lo que me rodea, consciente de lo que debo cambiar, consciente de que tengo que luchar para construir un mundo mejor.
Ver para ver...
Que todos queremos vivir mejor, como hermanos, que todos necesitamos amor.
Despertar para buscar el amor...

viernes, agosto 12, 2011

Lo he pensado, tengo que dejar de ir a vos.
Mis ganas de escucharte no son suficientes para bancarme tu forma de ignorarme y de hacerme sentir avergonzada, sin saber cuál es el motivo.
Me ves sin mirarme, agachas la cabeza como sútil invitación a que me vaya como si fuera la pecadora que puede derrumbar todo alrededor o será acaso que la inseguridad de ella se transformó en todo lo que ves de mí...
Odio el vacío entre nosotros, odio el momento en que dejé de importarte, aunque supongo que tenía que pasar, tenías que dejarme atrás para crecer, tenías que dejarme para no sentir ese hueco en el corazón. Odio admitir que yo era el ancla que te mantenía quieto en un mar azul que te invitaba a navegar.
Siempre me sentí el gusto amargo en tu boca, la maldita causa de tu infelicidad, la loca mente maravillosa que no te dejaba dormir, una pesadilla en plena luz del día.
Como si fuera la fucking razón que te carcomía la piel, el fantasma de tu paranoia, siempre sentí que sólo podía lastimarte, que eso era lo único que podía darte (y sí, sabes que siempre fui un poco exagerada acerca de lo que escondían tus silencios).
Me descubro egoísta cuando te extraño, cuando extraño que me hables, cuando pienso en el café que nunca tomamos, cuando espero saber de vos.
Egoísta por querer importarte, cuando pienso que sos feliz y que eso es lo que siempre quise para vos. Sólo me gustaría que me digas: te dejé por mí. Dejaste de importarme porque me di cuenta de que debajo de toda la apariencia sólo hay vulgaridad, me gustaría que me digas que abriste los ojos y que yo tenía razón cuando decía que vos veías a alguien más cuando me mirabas. Me gustaría que me dijeras te saqué de mi vida por mí y no por la correa invisible que un día dije llevar...

Dejaré de ir a vos porque ya no volveremos a ser lo que fuimos.