miércoles, octubre 19, 2005

I. Tributo a él

Cuánto durará la excitación que me regalan tus manos.
Cuánto más sonará tu voz en mis recovecos perversos.
Cuántas noches más tendré que apaciguar el deseo con retazos de tu cuerpo.
Cuántos incendios en mi cama tendré que apagar con baldes de realidad.
Cuántas veces tendré que tatuarme tu nombre para dejar en claro que eres el único dueño de mi piel.
Cuánta paciencia debo comprar para soportarte rondando por la habitación en plena madrugada.
Cuántos besos para sentir tus labios como míos.
Cuántas lágrimas para amarte.
Cuántas alas rotas antes de llegar al precipicio donde me esperas.
Cuántos suicidios para encontrarte en la esquina con otro cuerpo y otra voz.
Ya dime, cuántas muertes para tenerte.


(No me jodas con la misma mierda usual, déjame a voluntad del deseo. Quiero paz, quiero que te calles de una puta vez. Quiero que me dejes sola, que me dejes volar sin límites, fronteras o cuerpo. Nunca vas a entender el fuego que puede haber en una canción, un gesto, no vas a sentir como la sangre quema las venas, como el corazón se agita, como vas a entender si estas allá arriba analizando todo, buscándole absurdos a los sentimientos. Criticándome. ¿Acaso podrás entender este capricho carnal? supongo que no, así que puedes callarte o suicidarte y sino me veré obligada a asesinarte)

3 comentarios:

Priscy dijo...

Cuántas vidas te conservaré, Lucy!!!
Te adoro!

Humbert dijo...

Cuántos incendios en mi cama tendré que apagar con baldes de realidad.

cómo te entiendo.
es universal.

un placer

Anónimo dijo...

¿Tributo a quién? Good luck!