
La luna ya se fue a dormir, los borrachos dejaron el bar, a vos se te acabaron los puchos y a mi las fuerzas para amarte.
Podría cerrar las persianas y decirte que aún es de noche pero estoy tan cansada que no puedo levantarme y tengo tanto sueño, quiero quedarme dormida entre tus brazos y fingir que el amor va a existir cuando despierte. Y que, aún después de que te vallas quedarás entre las arrugas de mis sábanas y mi almohada, que aún quedara el dulce tacto de tus labios recorriéndome la piel.
Porque amor la noche es demasiado breve para tenerte y el día muy largo para pensar en tenerte.
Ultimamente vivo por la noche y vivo el día pensando en la noche. Es el precio que pago por ser simplemente una amante, tu amante.
Quisiera conformarme con imaginarte en mi cuarto a media tarde.