miércoles, junio 18, 2008

Décima noche de credos esperanzados. Décima pero potente como miles. Décima dolorosa.
Los astros me apuñalan, el azul penetra la piel y se sumerge en un todo que le responde sin combatir.
No hay nada más que un montón de sueños apilados en ese rincón, maniáticos desesperados.
Y esa cama aún espera recibir más peso, espera algo más que lágrimas... quizás -sorpresivamente- te espera.

1 comentario:

berti dijo...

Las camas siempre nos parecen demasiado grandes...