viernes, noviembre 19, 2004

Dolorosas revelaciones

Este organismo egoísta me hace pensar cosas que quisiera que no formaran parte de mi cabeza…no puedo creer la persona en que me convertí por gente extraña, destruyo corazones cercanos, sin importar las consecuencias.
A veces pienso que me gusta verte caído, revolcándote por los rincones, pidiendo un poco de cariño hipócrita, no entiendo mi deprecio a tu inocente corazón. Quisiera pedirte perdón, pero solo puedo pedirte perdón por no sentir como te destrozo en miles de pedazos celestiales.
Supongo que me estoy sincerando al decir que no soy la persona que piensas conocer, me canso de dar explicaciones yo solo quiero hacer lo que se me antoja sin fingir remordimientos.
Me siento culpable por no ser el espécimen perfecto del que tanto te aferrabas.
Duele escuchar los lamentos de mi ángel, se que desilusiona conocer esta dolorosa realidad pero no puedo negarla, es parte de mí.
Le pido perdón a la parte pulcra de mi alma, a veces parece ganar mi parte oscura…

1 comentario:

D.S. dijo...

en cierta forma todos nos sometemos a esos efectos, seas quien da o quien recibe eres conciente en todo momento de quien eres y de quien tienes al lado, pero es también de alguna forma inusual inexplicable como podemos cegarnos y dejar que pasen por nosotros desmedidamente